¿Qué podría ser? | #INCLUcuento

La riqueza de un álbum ilustrado radica en que las ilustraciones y los textos que lo conforman se complementan. La imagen suele contar algo que el texto no dice y el texto dice cosas que sirven para anclar la imagen. En la última sesión formativa del #INCLUcuento, Raúl N. Guridi trabajó sobre el concepto de álbum ilustrado y el poder de las ilustraciones como elementos para contar historias.

El sistema educativo -y los libros en general- van dejando atrás las imágenes a medida que los cursos avanzan. Es común que cuando somos pequeñas tengamos libros en los que prácticamente no hay palabras y es extraño que en los libros para adultos haya imágenes. Del todo a la nada. En las escuelas pasamos de unos materiales -hegemónicamente libros de texto- donde la imagen ocupa el centro y el texto es accesorio a otros donde la imagen ocupa lugares periféricos. El texto -y la exposición oral- están en el centro del hecho educativo cuando fuera del centro son los discursos visuales los que lo gobiernan todo.
En un momento dado el sistema considera que dibujar ya no es importante o que aprender a expresar ideas de forma gráfica tampoco. No hablemos de la lectura de las mismas. Escribir textos se convierte en el centro de la actividad académica. La asignatura de Educación Artística también se releva poco a poco a lugares periféricos. En un mundo saturado de imágenes el sistema educativo les da la espalda. Nos deja algo indefensas.
El proceso de creación del #INCLUcuento nos ha permitido reposicionar el pensar en imágenes en el centro, imaginar a partir de ellas y buscar las palabras justas para contar una historia inclusiva creada por un grupo motor muy diverso.
En el taller con Guridi no trabajamos sobre las imágenes de nuestra historia; nos centramos en que el alumnado comprendiese a partir del hacer que desde las imágenes podemos pensar en otros mundos posibles. Imaginar otras realidades.

¿Qué podría ser un coche? ¿Qué podría ser una niña con un casco de moto? ¿Para qué podrían servir? A lo largo del taller intentamos no pensar desde puntos lógicos; desde una pregunta detonante dibujamos personajes y objetos que podrían tener otros usos, que se salen de lo aburridamente normal. En INCLU* nos interesan los márgenes, lo que está fuera del tiesto, lo raro.

Raúl nos explicó en qué consiste su labor como ilustrador y nos enseñó algunas de las historias que ha publicado en los últimos años. Él cuenta historias con las imágenes, lee mucho, juega a videojuegos y dibuja allá donde puede. Estamos seguros de que a más de una persona se le pasó por la cabeza que jugar con las imágenes es una profesión muy bonita a la que dedicarse. Quién sabe si en unos años será alguna de ellas las que ilustre nuestro próximo cuento.

 

Y colorín colorado | Octava sesión del #INCLUcuento

Este cuento se ha acabado. Al menos la primera fase en la que estaba implicado todo el alumnado: la creación de la historia.

En la última sesión Alicia nos ha leído la versión final del texto de nuestro libro. Es emocionante cómo después de varios meses de trabajo y con la implicación de más de cincuenta personas entre alumnado, profesorado y facilitadoras hemos conseguido contar una historia en la que están presentes las inquietudes de los tres grupos motores. Sería genial poder compartir el texto, pero desde ahora pasa a estar en manos de Raúl N. Guridi, que se encargará de poner imágenes a todo el universo que hemos imaginado.

También hemos aprovechado para hacer una evaluación de esta fase del proyecto en la que todas las personas implicadas en la creación del cuento han tenido la oportunidad de expresar qué aplauden, qué critican y qué propondrían para mejorarlo. Este momento de reflexión es fundamental para que el alumnado valore cómo se ha sentido a lo largo de las sesiones; también para que el equipo de facilitación tome nota de posibles aspectos sobre los que incidir o repensar con vistas a futuros procesos.

Los grupos aplauden que se haya podido cerrar la historia y acabarla.
De la misma manera están contentas de poder decir que las historias que habían pensado en cada centro tienen su representación en el texto final. Algo que priori –como ya comentamos– parecía muy complicado.
Aplauden también el respeto a todas las personas y el ambiente de confianza que se ha generado, en el que cada una podía ser y expresarse como necesitara.
El alumnado considera esencial que se trabajen en proyectos así, en los que se propicie el intercambio entre personas de diferentes cursos y en los que se trabajen contenidos de otra forma: lejos del libro de texto, de la disposición tradicional de las aulas y del clima del silencio en el que una persona habla y ellas escuchan.

Los grupos critican que en algunos momentos haya poca implicación por parte del alumnado, que algunas veces tiende a quejarse por el hecho de quejarse. Son conscientes de que ha habido momentos complicados en el proceso de creación en los que la implicación debería haber sido algo más alta de lo que fue.También hablan de la puntualidad que algunas veces han tenido para las sesiones, que no podían terminarse por haber empezado más tarde del horario establecido.

Para próximas ocasiones proponen que haya muchas más actividades en las que los tres centros puedan trabajar juntos. No había un solo día en que cada grupo no preguntase por los otros. En futuras ocasiones podría haber sesiones de encuentro intermedias.
También proponen que desde un primer momento el alumnado conozca todo el proyecto, con sus implicaciones, tiempos y objetivos. De esta manera tendrán miras hacia un punto fijo al que dirigirse.
Sería genial que en futuros proyectos hubiese muchas más sesiones y que fueran algo más largas.

¡Habrá que escribir otro cuento!

¿Quiénes son los antagonistas? | Séptima sesión del #INCLUcuento

Hay ocasiones en las que relatar un proceso es complicado. Esta es una de ellas.

En la séptima sesión de creación de nuestro álbum ilustrado nos dimos cuenta de que nos faltaba un elemento fundamental para que la historia funcionase: no teníamos antagonistas.

Semanas atrás habíamos trabajado con Alicia sobre qué cosas debe tener una historia para que funcione: motivo, acción, protagonista, motivación… Nuestra historia las tenía todas, pero habíamos dejado atrás a los antagonistas. ¿Cómo íbamos a hablar de inclusión si no había una exclusión previa?
Los antagonistas son aquellos personajes que se oponen a las acciones de las protagonistas y tratan de impedir su progreso. Sin antagonistas a los que sortear la historia no tiene ritmo ni sentido. A nuestro cuento le faltaba el ingrediente final para hacer ¡CHAS!.

Así que los imaginamos mediante un proceso de reflexión en que todas las personas de los grupos motores pensaron en cómo serían los antagonistas. Antagonistas que en nuestro caso, al ocurrir la historia en un contexto escolar, son agresores y abusones.
La actividad propuesta por Alicia situó al alumnado en un punto en el que conectaron con vivencias que ellas y ellos habían vivido en su paso por el sistema educativo. Sitaciones que en algunos casos fueron duras y que, afortunadamente, han sido superadas. Otras que siguen trabajándose; heridas que siguen algo abiertas y que se están curando poco a poco.

Y así les pusimos cara. También les pusimos nombre, aunque no era importante para la historia que estamos contando. Nos preguntamos por qué en casi todos los centros escolares se producen casos de acoso y comprendimos que nuestro álbum ilustrado podría ser un buen punto de partida para iniciar conversaciones, para sensibilizar, para imaginar escuelas libres de acoso en las que el respeto a la diferencia es la clave.

Nos queda solamente una sesión. Hay procesos que nos gustaría que no acabasen nunca.

 

 

Pensando imágenes | Sexta sesión del #INCLUcuento

Si vamos a hacer un álbum ilustrado no sólo podemos pensar en palabras, las imágenes también son muy importantes en nuestra historia. De hecho, en el álbum ilustrado las imágenes son el elemento clave del libro. Los dibujos pueden llegar a contar más que las palabras.

Casi todas las historias tienen tres partes: una presentación, un nudo y un desenlace. Con un esqueleto de relato cerrado cada centro escolar se encargará de desarrollar una de ellas. Trabajamos con un storyboard que sirve para estructurar toda la historia y pensar en imágenes. El IES Diamantino García Acosta se encarga de la presentación, el CEIP Andalucía del nudo y el IES Itálica del desenlace. Toda una actividad a contrareloj para cerrar una versión básica del cuento en tres horas. Una por centro educativo.

Pensar en imágenes es fundamental. A partir de las proyecciones del alumnado podemos analizar su imaginario y volver a incidir sobre cuestiones que consideramos importantes, especialmente sobre género e igualdad. Desde cómo se visten los personajes a cómo se construyen sus ambientes. Todos estos elementos deberán estar tratados desde un punto de vista inclusivo en nuestro proyecto. Es por esto que en los grupos motores de todas las escuelas se incorpora el profesorado de pedagogía terapeútica. Su visión es fundamental para que los colores, tipo de letra y lenguaje sean lo más inclusivos posible.
En este sentido es interesante pararse a reflexionar sobre lo que cuesta pensar fuera de la lógica impuesta por el texto. Es evidente que llega un punto en el sistema educativo en el que lo textual desplaza a lo visual. Algo que en un mundo plagado de imágenes como el nuestro no debería ocurrir.

Al terminar estas sesiones tenemos una primera versión del álbum cerrada. Seguiremos trabajando en ella hasta que dentro de tres semanas nos encontremos con Guridi para una sesión de ilustración y álbum ilustrado.

Una historia que las cuente todas | Quinta sesión del #INCLUcuento

Enfrentarse a la escritura de una historia no suele ser fácil. Menos aún cuando el proceso de creación se hace entre 50 personas: 45 alumnas y alumnos, profesorado y familias. Todo un reto.

Aunque una de las opciones que sopesamos fue dar al alumnado un marco narrativo sobre el que trabajar pensamos que era mejor confiar en todo el trabajo previo que habíamos desarrollado en las escuelas. Cada semana trabajamos una temática que de una forma u otra estaba en relación con las escuelas inclusivas. Siempre utilizando cuentos.
Tal y como vimos la semana pasada, los tres grupos motores tienen unos intereses completamente diferentes. Después de la creación de tres historias llegaba lo complicado: generar un solo relato común.

¿Alguna vez has jugado al teléfono con tus amigas y amigos? Ya sabes, ese juego en el que se dice una frase que se va pasando de oído en oído y va mutando desde su inicio al final. Para crear el cuento hemos hecho algo parecido.
Antes de empezar con la creación Alicia ha buscado conexiones entre la historias que se habían creado en cada escuela con noticias o historias personales que estuvieran por Internet. Desde ahí el IES Diamantino García Acosta desarrolló su relato y lo grabó. Con esta grabación nos fuimos al IES Itálica que remezcló a partir de la escucha del relato ambas historias. Por último, el alumnado del CEIP Andalucía hizo lo mismo con la suya. Tenemos un gato muy tímido, una chica brasileña que no puede comunicarse porque no sabe español y música, mucha música.

Hemos conseguido cerrar un relato único. Ahora hay que podar la historia: refinarla y definir qué elementos son esenciales y cuáles prescindibles.

La gira de Las felinas está cada vez más cerca y nosotras no vamos a perdérnosla.

Estas podrían ser nuestras historias | Cuarta sesión del #INCLUcuento

Llegamos al ecuador de los talleres en los centros educativos y ¡por fin empezamos a crear!

Antes de escribir tenemos que aprender cuáles son las partes de una historia. Alicia cuenta Estela y, a partir de ese cuento aprendemos que todos tienen una serie de elementos que las definen y las estructuran.

A partir del tema, la motivación, la acción, los antagonistas, el clímax y el final podemos crear historias que cuentan cosas que nos interesan.

Es interesante que en cada centro educativo el alumnado piensa a partir de categorías completamente diferentes sus historias. En el IES Itálica contarán la historia de Noa, una chica que se mira al espejo y no se siente bien con lo que ve. En el IES Diamantino la historia narra la llegada de una chica ucraniana a una escuela en la que nadie puede comunicarse con ella. Por último, en el CEIP Andalucía una chica es tan tímida, tan tímida, tan tímida que sólo puede comunicarse con su gato.
Todas hablan de barreras a las que las protagonistas deberán enfrentarse. Barreras que en los coles sienten cercanas. El alumnado del IES Itálica es especialmente sensible ante la diversidad sexual y de género, así como las violencias machistas. El Diamantino es un centro de gran diversidad cultural donde la historia de la chica que cuentan podría darse casi cada año escolar. En el Andalucía la comunidad es la respuesta a los problemas que ocurren en el aula, el centro y el contexto, justo lo que el alumnado propone para que esa chica que llega al cole haga nuevas amigas y amigos.

La diversidad de las historias, como la de cada grupo y cada centro y su contexto es enorme. Después de estos primeros relatos el reto consiste en buscar una historia con la que todo el alumnado se sienta motivado. Un único cuento del que cada grupo deberá escribir un fragmento a elegir entre la presentación, el nudo o el desenlace.

Seguimos sin saber qué contará el #INCLUcuento pero sin duda esta semana estamos un pasito más cerca de tenerlo entre nosotras.

 

 

 

Mis barreras | Tercera sesión del #INCLUcuento

¿Podemos hacer una actividad al completo sin hablar? Esta semana Alicia nos propone intentarlo. Nos ponemos por parejas y tenemos que armar un puzzle al que le falta una pieza. Para conseguirla tenemos que intercambiarla con otras parejas de la sala. Al final cada pareja consigue haciendo algo de trampa una portada de un álbum ilustrado. Hoy todos los cuentos que tenemos en el aula son sobre inclusión / exclusión.

Esta semana nuestra biblioteca se amplía. Trabajamos con títulos como El cazo de Lorenzo, Don Ramón, ¡Eso no es normal!, Ser y parecer o Completamente diferente. Cada pareja debe leer el libro correspondiente a la portada que ha formado en su puzzle. Todos los libros hablan de barreras que sus personajes deberán superar para vivir bien.

Estas barreras nos llevan a pensar en las nuestras. Aquellas que todas nosotras tenemos que superar en el día a día. Es increíble ver cómo desde los cuentos, el alumnado participante se siente apelado para expresarse sobre dificultades de mayor o menor tamaño con la que se enfrentan a diario. Normalmente en el aula. Entonces nos planteamos qué tipo de procesos de exclusión se viven en el día a día. Los contamos desde el empoderamiento. Serán el centro del #INCLUcuento. Hablamos de exclusión por los gustos, por la orientación sexual, por la identidad de género, por alguna enfermedad. Hablamos de lo duro que puede llegar a ser el rechazo de un grupo. Ahí nos quedamos. En la próxima sesión empezamos a escribir. Tenemos muchas ganas.

Alicia cierra el día contándonos ¿Qué le pasa a Uma?, de Raquel Díaz Reguera.

Pan de pasas y manzana | Segunda sesión del #INCLUcuento

Del álbum ilustrado saltamos a la tradición oral. Cuentos de diferentes países y diferentes culturas. Cuentos en los que la comida es muy importante. Cuentos de tres colores: marrón del pan, rojo de la manzana y blanco de la sal. Un cuento gitano, uno marroquí y otro hondureño. Colores y comidas que se mezclan cuando viajan las culturas.

En esta sesión queremos trabajar sobre la mistura cultural que se produce cuando las personas cambian de lugar de residencia. Cuando nos mezclamos unas con otras y surjen otras nuevas. Nuevos colores, nuevas sensaciones y nuevas cosmovisiones del mundo.

En los cuentos de la tradición oral ocurren cambios de lo más inverosímiles. Cosas como que un hombre se quede embarazado comiendo una manzana, que otro se arruine dejando caer sus migas de pan al suelo o que una mujer se transforme en loba cada noche tras vomitar su alma doméstica. Hemos aprendido que en los cuentos todo puede pasar para que la historia avance. Algo así tendremos que hacer cuando nos pongamos a escribir el nuestro.

Alicia nos ha hecho un pan. Un pan casero con una pizca de sal, manzana y pasas. Pan para que compartan todas las personas que están participando en el proyecto. Como el pan, las personas solo neceistamos un poco de calor para mezclarnos y que las cosas salgan bien.

El pan es la dignidad de la vida,
si cuidas tu pan, cuidas tu suerte,
si de olvidas de tu pan, se olvidará de ti tu suerte.

Tradición oral gitana.

 

¡Arrancamos! | Primera sesión de creación del #INCLUcuento

Hace solo dos meses que nos vimos. Ha pasado todo el verano y nos suenan las caras, pero tenemos que refrescar quiénes somos.

Llegamos a las escuelas para empezar la creación de un álbum ilustrado, el #INCLUcuento. No sabemos cómo será, aunque todas intentamos imaginarlo. Ahora mismo es un poco difícil. El alumnado todavía no se cree que vayamos a hacer un libro como el que se puede comprar en cualquier papelería.

Estas primeras sesiones de creación estamos trabajando con Alicia Bululú. Nos colocamos en círculo para vernos las caras. Decimos nuestro nombre y una cualidad que nos representa. En el grupo motor tenemos a un José que es juguetón, una Ana que es amable, a un Sar que es sorprendedor, a una Carmen que es el calmada, un Christian que es un crack o un David que es diferente.

Si fueras otra persona, ¿quién serías? ¿quién no querías ser?

A lo largo del taller pensamos a través de fotografías en otras posibles identidades que podríamos tener. Alicia hace que todas las participantes nos situemos en otro género. Desde ahí pensamos en cómo habría podido ser nuestra vida. ¿Es más fácil ser hombre o ser mujer? ¿Qué trabajos suele desempeñar el hombre? ¿Y la mujer? ¿Podríamos cambiarlo?

La ficción lo puede todo. Desde ahí podemos imaginar situaciones de lo más disparatadas que den un giro a la vida que nos ha tocado escenificar. Podemos participar en un programa de televisión, caer en un lago encantado o volvernos gigantas. Todo vale.

En este primer encuentro hemos puesto la identidad de género y la igualdad en el centro. Al contrario de lo que suele ocurrir en los centros educativos, hemos transversalizado los contenidos referentes a escritura, estructuras literarias y creación de personajes.

Hemos terminado con un cuento: Yo voy conmigo, de Raquel Díaz Reguera.

 

 

 

INCLU* en la sierra: primera jornada de encuentro y trabajo

Esta fue la primera actividad formativa del proyecto INCLU*, celebrada en junio del curso pasado. Un encuentro de todas las personas que a lo largo de este curso trabajaremos en la creación de un cuento en tres centros educativos: el IES Itálica, el IES Diamantino García Acosta y el CEIP Andalucía. Cada escuela ha creado una comisión mixta de trabajo compuesta por profesorado, familias y alumnado. Nuestro reto es crear un álbum ilustrado acompañados por Alicia Bululú y Raúl Nieto Guridi.

Desde Sevilla nos desplazamos a una granja escuela. El espacio se encuentra en Cazalla, una localidad situada en la Sierra Norte de la provincia. Después de muchas curvas en el viaje llegamos a un caserón típico de la zona, desayunamos y comienza la sesión de trabajo.

“Mi abuela me decía que cada vez que llegara a un sitio tenía que saludar a los que allí estaban. Según la hora del día, convendría decir buenos días, buenas tardes o buenas noches. Siempre le hice caso a mi abuela y como es por la mañana creo que lo mejor es decir bien alto: ¡Buenos días!”

Alicia Bululú nos saluda. Es narradora oral y ha preparado toda la sesión de trabajo para este primer encuentro. Alicia cuenta. Cuenta muchos cuentos. Nos lleva de lugar en lugar, de lugar en lugar, de LUGAR en LUGAR. Alicia trabaja con el grupo a través de los cuentos para hacer que viaje y comprenda qué vamos a trabajar. A través de la contada de historias nos sitúa en universos tangentes al que crearemos el próximo curso. Un universo donde todas las personas somos iguales y tenemos derecho a ser diferentes.

El recorrido por el que Alicia nos lleva empieza con la historia Por cuatro esquinitas de nada.

¿Alguna vez has querido cambiar de forma? ¿Y de color?

También trabajamos las historias de Pequeño azul, pequeño amarillo; Rojo y Tres Monstruos. Alicia propuso entonces dividirnos en grupos más pequeños y trabajar con cuatro cuentos diferentes a partir del cuerpo: El cazo de Lorenzo, Yo voy conmigo, Esto no es normal y Eduardo, el niño más terrible del mundo.

Después de comer paella, ensalada, croquetas y sandía fresquita, pasamos un rato en la piscina antes de volver a trabajar. ¿Quién puede resistirse a meterse en el agua cuando hace tanto calor fuera y nada que hacer?

Cuando volvimos al espacio había una nueva zona de actividades para jugar. La zona para escuchar historias seguía abierta. Antes jugar, después de comer, escuchamos nuevas historias. Alicia aprovechó entonces para presentarnos a Raúl, a través de algunos de sus libros y sus ilustraciones. Conocimos a Guridi a través de algunas de sus historias.

Ilustración de ¿Qué tengo en la cabeza? de Guridi

En INCLU* también ponemos el foco sobre las prácticas coeducativas en las escuelas. Creemos que las escuelas inclusivas pasan porque todas las personas seamos tratadas como iguales con independencia de nuestro género. Queremos que el álbum ilustrado que resultará de este proceso sirva también para trabajar cuestiones de género. Para introducir esto en la primera sesión de trabajo, Alicia trabajó con otro libro: Las mujeres y los hombres. A través del cuerpo trabajamos los estereotipos masculinos y femeninos. ¿Si hacemos una estatua de una persona limpiando será un hombre o una mujer? ¿Quién cuida? ¿Quién puede cuidar? ¿Tenemos claro que todas las personas podemos hacer de todo?

La abuela de Alicia decía que al llegar a un sitio había que saludar. Suponemos que al salir de allí también se despediría. Y eso hicimos. Volver a casa con ganas de volver a encontrarnos y con la cabeza llena de historias para empezar a crear la nuestra propia. Allá vamos.


Nota al pie: creemos importante compartir con todas las personas interesadas en el proceso aquellas historias, cuentos e imágenes que nos inspiran y conforman la base de nuestro trabajo.